El vendedor de ‘RASPAO",
se les ve en la plaza de Santa Ana, o en cualquier lugar donde hay
concentración de gente, festivales, etc... Igualmente por todo el
interior. El hielo raspado, se le da color con ricos siropes que tienen
sabor a rosa, marañón, caña, vainilla, etc.
El nombre del Raspao (en vez de
raspado) proviene porque precisamente se usa un raspador de metal que
tiene una pequeña apertura en su base, donde lleva colocada una plaquita
afilada para sacar del trozo de hielo una capa de hielo casi pulverizado,
se coloca en un vaso de papel plástico o encerado hasta llenarlo, luego
se le agrega el sirope liquido con uno de los sabores mencionados
anteriormente. Finalmente se le agrega leche condensada, por un "real"
mas, le ponen un poquito mas de leche condensada extra.. Este producto
familiar, se sigue vendiendo actualmente por todo el país y en
refresquerías y plazas por todo el interior del país. .

Delicioso refresco típico panameño. ¿Quien no
lo ha saboreado?
Una anécdota interiorana.
Se cuenta que a un señor llamado Remigio, se le había muerto su padre.
Ese caluroso día, después del entierro ya lucia este señor la banda (cinta)
negra en la manga de la camisa indicando su luto y pesar. Al regresar a
la plaza se fue directamente a la carretilla del vendedor de raspado y
Remigio le pidió uno "para refrescarme" -advirtiéndole además- "Pero que
no sea de color rosa, porque estoy de luto de mi papá".
Que bonito, ingenuo y colorido era nuestro
Panamá de ayer y de hoy.
Ó Nick Nell Macias.
Julio 2001