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EL
NEGRO EN PANAMA
Por Nick Nell Macías
Hace un tiempo atrás, a raíz de
una pregunta y comentarios hechos sobre el Dr. Carlos Antonio Mendoza Soto,
aprendimos que este ilustre ciudadano fue el primer negro en ocupar la
Presidencia de la República de Panamá.
Profundizando sobre ese tema me
trajo a primer plano el punto, cuyo contexto es orgullo de unos,
indiferencia de otros o simplemente discriminación debido a sus “oscuras”
raíces, me refiero al color negro de su piel. Pareciera que la
discriminación de la época colonial esta todavía latente en algunos que se
niegan reconocer el gran aporte del negro a la cultura Panameña. No
debería de decir “aporte”, sino “parte”, pues ellos al igual que inmigrantes
de otros países, de razas y costumbres diferentes, junto con los nativos de
esta tierra, forman y son parte de la cultura y la idiosincrasia de esta
gran Nación.
Al final de cuentas negros,
blancos, amarillos, indios y mestizos - todos son panameños, todos quieren a
esta patria y todos son iguales ante los ojos de Dios y de la Nación. Es
pues justo y necesario que todos reconozcan esa igualdad, rechacemos los
prejuicios y aceptemos que esos ciudadanos panameños también han legado su
cultura, talento y patrimonio a Panamá.
Me permito hacer un breve
resumen, tomado de las “Memorias del primer Congreso del negro Panameño”
celebrado el 1981 en Atlapa, donde el historiador José Antonio Saco, hace
referencia a este tema.
“La presencia del negro en
Panamá está en relación directa con La explotación de la posición geográfica
del país. Primero los conquistadores, deseando enriquecerse, no con su
trabajo sino con el sudor de los indios, les impusieron tareas superiores a
lo que sus fuerzas le permitían. La muerte causó estragos, las minas se
quedaron sin brazos, y se busco auxilio en la raza africana.
Así pues entraron a Panamá con
el tráfico de esclavos, para llenar ese vacío, para abrir caminos entre las
montañas, talar árboles para construcción de buques, etc. Allá por el siglo
XVI, se le suman las plantaciones de tabaco y azúcar, se realizan las ferias
de esclavos, En fin esto en si lleva un libro para contar.
Tanta injusticia, trajo los
levantamientos, y las huidas de los negros que fueron bautizados con el
nombre de Cimarrones. Esa fuga, representa la ruptura de la esclavitud y da
la libertad para los esclavos, que se internan en las selvas que en su seno
le dio la protección a los negros y su nuevo status.
Luego, se descubre el oro en
California. Panamá siendo país de transito sin suficiente personal para
satisfacer la demanda de obreros, busca nuevamente esa ayuda mas allá de sus
fronteras, tocándole esta vez al Caribeño mas que otras nacionalidades,
satisfacer esa demanda. Con el ferrocarril y la construcción del Canal el
ciclo se completa. Estas obras trajeron nuevos obreros contratados del
caribe, Nueva Granada, Jamaica, Inglaterra, Francia, Alemania India y
Australia. El clima y las enfermedades causaron estragos con la salud de
nuevos obreros. Así pues los europeos pronto se regresaron y los chinos, al
mes del trabajar se sumieron en melancolía llevando a muchos al suicidio.
Estos fueron reemplazados por mas Caribeños que resistieron mejor estas
inclemencias y al sobrevivir se quedaron en el país.”
Descendientes de aquellos
colonos recordemos a personas como el Dr. George Westerman, Dr. Felipe Juan
Escobar, pintor Serafín Ivaldy, Fiscal Vásquez-Díaz, Juan Materno Vásquez
entre otros. Ellos, como tantos que han nacido aquí hay que recordarlos y
reconocer estos valores Nacionales de tal manera que no pasen desapercibidos
en la Historia de Panamá.
Hablando de las raíces y de las
dos patrias, les ofrezco esta poesía de Don Joseph Dixon, patriarca de
distinguida familia, que dice bastante sobre este tema.
NO SOY
PANAMEÑO
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No soy panameño
Pues no soy de aquí;
Yo soy antillano
Y en Grenada nací.
Aunque no soy panameño
Puedo apreciar
El cariño de un pueblo
Que siempre he de saludar.
No soy panameño
Grenada es mi Patria,
Pero no seré ingrato
A mí querida madrastra.
No soy panameño
Pero mis hijos, claros son;
Todos tienen sus orgullos,
Y también su corazón. |
Aunque no soy panameño,
Mi esposa, claro es;
Y nuestros cinco hijos
Son de esta hermosa tierra
Panameña en donde nacieron
Bajo la luna istmeña
En la Ciudad de Colón
Yo no soy panameño
Pero amo a esta tierra;
En donde he vivido
La mayor parte de mi vida.
Yo no soy panameño,
Pero yo qué culpa tengo;
Dios es el único dueño
De nosotros y el mundo |